| EN ESTE NÚMERO (15) |
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Cara y Señal #15 Editorial Equipo Cys 15 El lenguaje del desarrollo Desalambrar el sentido Conferencias en Río de Janeiro Perspectivas encontradas O que esperar da Rio+20 Pueblos originarios andinos Desarrollo y libertad de expresión Testimonios Entrevista Cândido Grzybowski Derecho a la comunicación Criminalización / Chile El derecho penalizado / Chile Periodistas asesinados en Colombia Ley de Protección en México Ley de Telecomunic. / Bolivia El itinerario de la diversidad La radio Eso es una radio El tratamiento del agua / Nicaragua Asociación Pukllasunchis / Perú Cosmovisiones / Guatemaya Audiovisual Infantil / Colombia Género Ley contra la violencia / Nicaragua Radio Candela / Paraguay La red Jóvenes en Centroamérica Declaración del encuentro Conferencia de AMARC Colombia Memoria escrita / Colombia La Primavera árabe y los medios Asia Pacífico desde América Latina Por los países Declaración de AMARC ALC Sabías qué? Radio Mochila / América Latina La radio saludable / Perú Publicaciones de AMARC ALC La violencia en Honduras Encuentro de Comunicación / Uruguay Foros de comunicación / Perú Informes de la Agencia Púlsar | (Entrevista) Entrevista a Cândido Grzybowski Alternativas en expansión «El mismo sistema que mercantiliza a la gente mercantiliza a la naturaleza, el que coloniza territorios y culturas coloniza la atmósfera», dice Cândido Grzybowski, y queda claro que la destrucción ambiental es una fase de las luchas por la igualdad y la justicia social. Es sociólogo, director del Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas (Ibase) y uno de los promotores del Foro Social Mundial, el encuentro más multitudinario y durader o donde se reúnen debates y propuestas anticapitalistas. La comunicación y las nuevas tecnologías, dice, son espacios de resistencia que el discurso oficial no ha descubierto aún cómo capturar, porque cuestionan los monopolios privados, estallan en todas las direcciones y escapan a los mecanismos de control estatal, minan la distribución de los otrora roles estancos de emisores y receptores, articulan y proyectan la imagen de ese otro mundo que todavía tiene que surgir. La discusión que está planteada –en centros de conferencias, en las calles, en nuestras prácticas cotidianas, en las radios comunitarias– es acerca del modo de organizar la economía y la vida. Cara y señal: ¿Qué se puede esperar después de Río+20? Cândido Grzybowski: La Conferencia en tanto tal es un desastre, por muchas razones. Para empezar, a causa de la crisis que ataca a los países y regiones más desarrollados –como Estados Unidos, Europa, Japón– se crea un contexto donde éstos, por sus propias dificultades, no quieren asumir compromisos, y esa parece ser una justificación incluso para no estar presentes en la Conferencia oficial. Segundo, porque no estoy convencido de que la presidencia de esta Conferencia, a cargo del chino Sha Zukang, sea positiva. China no es justamente un ejemplo de un paradigma económico alternativo. En tercer lugar, mirando desde mi país, se ha adoptado una política desarrollista radical. La posición del gobierno de Brasil tiene que ver predominantemente con profundizar el crecimiento con justicia social. El debate se plantea en términos de problemas ambientales y de justicia social, en particular de pobreza, y ahí se aceptan algunas limitaciones en relación al desarrollo pero, sin embargo, lo esencial es el cr ecimiento, no hay cambio de paradigma. Cys: Ya hemos visto en repetidas oportunidades cómo los acuerdos que surgen de este tipo de encuentros son discutidos por los mismos países que asumier on compromisos y cómo esas declaraciones se convier ten en textos, además de cuestionables, de dudosa aplicación. En definitiva, ¿qué r elevancia tienen en la definición de políticas nacionales y, a fin de cuentas, en la vida de las personas, los enfoques que se cierran en estos encuentros? CG: En lo inmediato, no mucha. Pero estas Conferencias sirven para comprender que un nuevo frente neoliberal se está gestando y cómo se van creando las condiciones para que aparezca y se desarrolle. En este caso, son grandes compromisos y definiciones que, a la larga, liberan la mercantilización total de la naturaleza. Se puede ver cómo, por ejemplo, a través de la biotecnología y la nanotecnología la humanidad se convierte en creadora de naturaleza. Ese es el sentido de la economía verde: mercantilizar totalmente la naturaleza y los llamados servicios ambientales. Alguien puede ser dueño y mercantilizar, por ejemplo, lo que hoy día hace un pequeño insecto. En relación al cambio climático, en vez de cambiar el sistema que está cambiando el clima, la geoingeniería está pensando en cómo cambiar la acidez del mar para que absorba más dióxido de carbono. Ese es el sentido en el que estamos marchando, locuras que se apoyan en la creencia de la capacidad de la tecnología para generar, ahora, una economía ver de. En la Conferencia se definen grandes lineamientos que en algún momento serán r ealizados. Lo que buscan es garantizar que se establezcan principios, así como fue para llegar a la Organización Mundial del Comercio en la etapa anterior. Ni siquiera interesa si hay gobiernos muy comprometidos con esto, el capitalismo puede hacerlo. Cys: ¿Qué incidencia tienen las empresas en la Conferencia oficial? CG: Oficialmente son gobiernos los que participan, pero la realidad es que hay entre 150 y 200 empresas que son más grandes que muchos países. Las cincuenta empresas más fuertes son más grandes que 150 países del mundo. ¿Dónde está entonces el poder, no digo el legítimo, sino el real? Está en manos de estas empresas que con la globalización se tornaron no solamente productoras en sentido estricto sino conglomerados económico finan ciero que, en el centro de la crisis, están buscando alternativas de expansión. El documento final plantea básicamente una conversión del desarrollo sostenible a la economía verde. Esto le interesa mucho a las empresas porque implica abrir un nuevo frente de expansión capitalista. Cys: Ya que el eje está puesto en el mercado, ¿se puede esperar que se tomen medidas que contemplen la r esponsabilidad empresarial sobre la destrucción ambiental? CG: De eso nada. Está lejos de eso. Esto no se discute en esta Conferencia. No se discute cómo se está produciendo hoy una injusticia con los que vienen mañana –porque vamos a dejar un planeta más pobre y tal vez una terrible crisis ecológica–, ni la injusticia entre nosotros mismos hoy. Se discute cómo revitalizar un sistema que está presentando fallas fatales. No se presenta una alternativa al mercado, a las empresas, a la mercantilización. Consiste más bien en buscar, en el mejor de los casos, cómo traer todo eso para todos. Cys: ¿Qué lugar le cabe a la Cumbre de los Pueblos en este escenario? CG: La idea de la Cumbre me parecía muy buena para ocupar un vacío y cambiar el juego: en vez de esperar que algo salga de la Conferencia oficial y presionar para que se cumplan los compromisos, es instalar la agenda que queremos y obligarlos a responder. Como sucedió en Copenhague (en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático en 2009), donde la gente en la calle, la que no vive negociando en palacios, obligó a avanzar en algunas cosas, aunque sean mínimas. En Naciones Unidas lo nombran como «el trauma de Copenhague», no consiguen aceptarlo. Los diálogos sociales, en medio de la Cumbre de los Pueblos y la oficial, son un esfuerzo para encuadrar las problemáticas que plantea la sociedad civil. Pero hasta geográficamente se ha hecho un esfuerzo por aislar la Conferencia y la Cumbre en Río de Janeiro. Depende de cómo se lo mire: ellos pueden decir que la sociedad civil está distante y desde la sociedad podemos decir que Naciones Unidas está distante de las personas. Es una cuestión de perspectiva. Yo creo que ellos hacen un esfuerzo por estar lejos de nosotros. Cys: ¿Cómo se inserta esta Cumbre en el proceso del Foro Social Mundial en términos de la construcción de alternativas al neoliberalismo? CG: Es una construcción que tiene muchas dificultades por la división de diferentes fuerzas y movimientos que hay en el mundo hoy. Hay un desencuentro muy grande. No estamos en una situación de convergencia como a fin de siglo, cuando hubo una gran unificación de movimientos contra el neoliberalismo que dio origen al Foro Social Mundial. El de estos días es un contexto diferente. En parte porque la propia crisis hace que mucha gente esté sufriendo y tenga que dirigir sus esfuerzos a sobrevivir. También por el miedo, en sus muchas dimensiones. Y en este proceso van apareciendo nuevos actor es con historias diferentes. En el camino del Foro Social Mundial se fue sumando una gran diversidad de actores que enriquece y complejiza el escenario. La articulación no es sencilla porque las culturas no cambian de un día al otr o. Hay nuevos y viejos elementos de la cultura política. Y también es verdad que nosotros, a pesar de decir que otr o mundo es posible, no logramos decir cómo hacerlo, y ahora es el momento de hacerlo. Hay un hueco que hay que llenar pero es difícil cuando la fragmentación es mayor que la visión conjunta. No estamos siendo capaces de construir un movimiento planetario irresistible. Pero hay que hacer el esfuerzo, y la Cumbre es un momento para intentar avanzar. Yo no tengo grandes esperanzas en que vayamos a conseguir grandes cosas, creo que no estamos en condiciones de ar ticular el tejido político cultural necesario para tener impacto y llevar hacia transformaciones más profundas. Pero, frente al relato que se presenta como único, sí es un momento importante para demostrar que hay resistencia, que hay indignados de todo tipo en todo el mundo, que emergen nuevas voces y actores. Cys: Las discusiones sobre modelos y políticas de comunicación no están presentes, al menos de modo explícito, en la Cumbre oficial ni en la Declaración de Río ni en la de esta Conferencia, pero sí es relevante en la Cumbre de los Pueblos, como enfoque transversal y como tema específico con una nueva edición del Foro de Medios Libres. ¿Por qué cree que es así? CG: En la Cumbre oficial no está porque hoy la comunicación es el sector rebelde. Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permiten una profunda revisión de los monopolios en que se asienta el dominio predominante de la comunicación por algunos medios y grupos de poder. Hoy la comunicación es un sector que escapa al control estatal. Este es el sentido de las luchas y es tal vez la arena en que la ciudadanía planetaria puede constituirse mejor. Aún en la Cumbre de los Pueblos, la comunicación podría tener un lugar mucho más central, porque en este campo se ha dado la transformación más significativa y potente: hoy no somos sólo receptores, somos actores directos, generadores de información. Los indignados, la Primavera árabe, lo que hay de nuevo se está haciendo también desde este campo. Hay un espacio de práctica de libertad en la comunicación. Es un debate acerca de cómo usar más política y radicalmente la comunicación. • |
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CARA Y SEÑAL ES UNA PUBLICACIÓN DE AMARC ALC | 2005 - 2012 |
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