EN ESTE NÚMERO (15)
 
  Tapa
Cara y Señal #15
  Editorial
  Equipo Cys 15
El lenguaje del desarrollo
  Desalambrar el sentido
  Conferencias en Río de Janeiro
  Perspectivas encontradas
  O que esperar da Rio+20
  Pueblos originarios andinos
  Desarrollo y libertad de expresión
  Testimonios
Entrevista
  Cândido Grzybowski
Derecho a la comunicación
  Criminalización / Chile
  El derecho penalizado / Chile
  Periodistas asesinados en Colombia
  Ley de Protección en México
  Ley de Telecomunic. / Bolivia
  El itinerario de la diversidad
La radio
  Eso es una radio
  El tratamiento del agua / Nicaragua
  Asociación Pukllasunchis / Perú
  Cosmovisiones / Guatemaya
  Audiovisual Infantil / Colombia
Género
  Ley contra la violencia / Nicaragua
  Radio Candela / Paraguay
La red
  Jóvenes en Centroamérica
  Declaración del encuentro
  Conferencia de AMARC Colombia
  Memoria escrita / Colombia
  La Primavera árabe y los medios
  Asia Pacífico desde América Latina
  Por los países
  Declaración de AMARC ALC
Sabías qué?
  Radio Mochila / América Latina
  La radio saludable / Perú
  Publicaciones de AMARC ALC
  La violencia en Honduras
  Encuentro de Comunicación / Uruguay
  Foros de comunicación / Perú
  Informes de la Agencia Púlsar


(El lenguaje del desarrollo)

Testimonios


/ Buen vivir
Es el sistema
Pablo Solón, Ex embajador de Bolivia ante Naciones Unidas

Si «desarrollo» se trata de crear y crecer más, yo creo que lo que está mal es esta visión de crecimiento ilimitado. El planeta tiene límites y no se puede crecer más allá de ellos. Si todos quisiéramos vivir el estilo de vida norteamericano o europeo necesitaríamos ocho planetas Tierra, porque no existen recursos suficientes para que los siete mil millones de habitantes del planeta podamos consumir al nivel de estos países del norte. ¿Qué es lo que hay que cambiar? No se puede cambiar el planeta, lo que hay que cambiar es este modelo, esta visión de desarrollo que nos está llevando a la destrucción de nuestro hogar, de la Madre Tierra. Las posiciones de muchos gobiernos, lejos de apuntar a la real causa de la pobreza, promueven un discurso que, a título de un crecimiento que va a ser insostenible, quieren aplicar una serie de proyectos que más que resolver las necesidades de la población son, en muchos casos, fuentes de negocios para empresas.
Lo que ha fallado es un sistema, y ese sistema es el capitalista. Un sistema que busca la acumulación ilimitada, el desarrollo para unos cuantos a costa del resto, la sobreexplotación de los recursos naturales. Tenemos que ir hacia otro sistema que recupere en cierta medida prácticas de nuestros pueblos originarios pero también definiciones de la ciencia actual que nos está diciendo que el desarrollo tiene un límite, porque vivimos en un planeta finito y actualmente ya estamos consumiendo un tercio más de lo que el planeta es capaz de regenerar cada año. Los científicos calculan que para el año 2030 se necesitarían dos planetas Tierra si seguimos a este ritmo de desar rollo. Tenemos que replantearnos todo esto y de esto hablamos cuando planteamos el Buen Vivir: cómo logramos la satisfacción de las necesidades de todos, y no sólo de una parte de la población, buscando un régimen de equilibrio entre seres humanos y en armonía con la naturaleza.


/ Cambio climático y emisiones
Qué trueque tan desigual...
Berenice Sánchez, Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad de América Latina

Con el mecanismo de reducción de emisiones (de gases que provocan efecto invernadero, el denominado REDD) se pretende revertir la degradación y deforestación de los bosques, especialmente en países en vías de desarrollo. Básicamente, supone que la reducción de la deforestación en una hectárea equivale a bonos de carbono. Los países desarrollados son los que están financiando este mecanismo en países en vías de desarrollo y, aunque se preveía que fuera con fondos públicos, actualmente se está enfocando en fondos privados. Es un mercado que promueve la transacción de permisos para seguir contaminando. Entonces yo, como país industrializado, te doy financiamiento –que puede ser incluso un préstamo con intereses– para que tú reforestes –que puede ser con árboles transgénicos, con monocultivos– y entonces tú me das permiso para que yo siga contaminando. Ese es el peligro que hay en REDD.
Originalmente este mecanismo estaba vinculado a bosques per o en la [Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático de diciembre de 2011] COP 17 se habló de vincularlo también a la agricultura, que puede incluir agrocombustibles. Pero los árboles que están siendo plantados como monocultivos desplazan la biodiversidad, desplazan a los indígenas de nuestros territorios sagrados, violan nuestro derecho a salvaguardar la misión sagrada de resguardar nuestros territorios, por las generaciones futuras y por las que nos dejaron esos territorios.
No hay un cambio civilizatorio que propicie una nueva relación con nuestro planeta en su conjunto. Como pueblos indígenas denunciamos que nuestros derechos deben ser garantizados. No queremos menciones en el seno de Naciones Unidas que digan que «nosotros nos pronunciamos por apoyar los derechos de los pueblos indígenas». Una mención así no garantiza nada. Ese es nuestro papel: garantizar que nuestros territorios puedan seguir cumpliendo su rol fundamental en el equilibrio de nuestra Madre Tierra.


/ El otro desarrollo
Contracorriente

Roberto Espinoza, Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP)

Esta superposición y conjunción de crisis energética, alimentaria, financiera, ambiental, significa que lo que está en cuestión es la modernidad, la civilización hegemónica capitalista colonial.
El tema del extractivismo y el desarrollismo es muy difícil porque está metido en donde uno menos lo piensa y es eso lo que hay que poner en el centro de la discusión ahora. Ya no solamente el capitalismo en general, el imperialismo «estratosférico». El capitalismo y el imperialismo se concentran hoy en día en el neodesarrollismo en nuestros países. ¿Qué es eso? Son hidrocarburos, minería, soja, biocombustibles, represas hechas por gobiernos progresistas: ése es el gran problema. Hay que rediscutir esto y decir que no es necesario resignarse, que la única forma de obtener recursos para políticas sociales no es esa. Hay que buscar otras alternativas de la estructura productiva que no afecten a los pueblos porque lo fundamental está en los territorios. Hay que cerrarlos –en el mejor sentido político– y no dejar entrar estas falsas soluciones de mercado.
Estos procesos internacionales están demasiado contr olados por intereses corporativos y países contaminadores, hay dobles discursos y muy pocas decisiones concretas en el sentido que los pueblos necesitan. Nosotros no estamos aquí para dormirnos con los discursos de los gobiernos, sino para presionarlos y articular nuestras propuestas. Es poco para la lucha de los pueblos, pero estamos acostumbrados a navegar contra la corriente. Sin la organización y sin la lucha no podremos defender nada. Hay que fortalecer las organizaciones, la capacidad de actuación territorial.
Cuando se dice que las luchas reivindicativas dificultan el desarrollo yo me pregunto, ¿el desarrollo de qué? Las luchas son para desarrollar los derechos de los pueblos. No se está trabando nada, al contrario: sin estas luchas los pueblos van a trabar sus posibilidades de bienestar.


/ Alimentación y sistema financiero
Mercado central

Manuel Manonelles, Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil, UBUNTU

La vinculación entre derecho a la alimentación y el concepto más amplio de soberanía alimentaria por un lado, y el mundo financiero por otro, es clave, porque cada vez más la perspectiva especulativa está entando en el ámbito alimentario, sobre todo en la acaparamiento de tierras.
Cuando el mercado financiero puede tener un efecto tan grave y distorsionador de la realidad de las personas, promover incrementos brutales de los precios de las materias primas y generar situaciones de crisis alimentaria, es un imperativo moral y ético afrontar esa realidad y regular a este sector para que no provoque efectos negativos, tanto desde un punto de vista ambiental como de soberanía alimentaria.
El 95% del intercambio de divisas es especulativo, y eso lo dice el Banco Mundial, no lo decimos desde la sociedad civil. Significa que esos intercambios no responden a necesidades de divisas, ni siquiera a las de las grandes transnacionales. Son inmensos fondos de inversión que se pasan el día cambiando millones y millones de dólares para ir sacando los beneficios. No tiene ningún sentido desestabilizar las economías locales por razones especulativas. Lo que estamos pidiendo es imprimir un poquito de justicia: que los sectores que se financian de la globalización, a veces a costa de la salud y el bienestar de las personas, paguen parte de lo que deben.
La tasa Tobim, una propuesta planteada en los años 70, era un pequeño impuesto de 0,5% sobre las transacciones financieras porque ya se había identificado un elemento especulativo muy alto en buena parte de la compra y venta de divisas. La propuesta fue retomada por la sociedad civil y el mundo académico diciendo: «hagamos esto desde el punto de vista de la economía liberal, a cambio de que lo recaudado por esta tasa se utilice para asumir los compromisos incumplidos del desarrollo». La verdad es que el sector que más se ha beneficiado de la globalización, que es el sector financiero, es el menos tasado de todos y es el que más ha crecido, sobre la base de la especulación, con la crisis económica, financiera y ambiental de los últimos años.
No se puede permitir que el libre mercado constituya una jerarquía de valores, e incluso jurídica, por encima de los derechos de las personas. Se requiere entonces una jerarquía de valores, no sólo éticos y morales sino también legales, donde primen los derechos de las personas.


/ Produção camponesa e agroquímicos
Remédios venéreos

Rosangela Piorizani, Movimento de Mulheres Camponesas

Para nós, enquanto mulheres camponesas, essa relação do cuidado da água, da ter ra, da comida e da vida, não só nossa como de todo planeta, dos bichos e de tudo que nos cerca, é muito forte. E a preocupação com a soberania alimentar e do cuidado com o alimento sempre foi o papel das mulheres nas unidades de produção camponesa.
Os agroquímicos foram introduzidos na nossa agricultura porque as indústrias da guerra tinham que despejar os seus dejetos e continuar ganhando mais em algum canto, e a agricultura foi a saída. Meu pai e meu avô não usavam veneno, não é necessário usá-lo. E aí, com o veneno, se quebra toda uma cadeia alimentar, dos bichos, dos insetos. E cada vez mais se vai colocando muito mais coisa pesada no solo, no meio ambiente, na agua.
São empresas transnacionais que têm um controle tão grande que supera o poder de muitos países no mundo, porque têm dinheiro, têm força, têm articulação, têm poder mesmo e manda. O que é grave para nós, enquanto camponesas, é que essas empresas têm o controle desde o começo. Com as sementes transgênicas, a gente já perde o controle das sementes nossas, que são as sementes crioulas. São sementes que nós temos como patrimônio dos povos e que a gente passa, de geração em geração, a nossa variedade. V ariedade que vamos perdendo por causa da ação dessas empresas. Elas vêm com os fertilizantes, com os venenos, e depois chegam com os remédios para curar as doenças. Curar não. Tar dar a morte de um câncer ou outra doença, porque curar não cura. Então elas fecham toda uma cadeia. Controlam desde os primeiros alimentos até o remédio para estender o sofrimento da nossa vida.  •




 
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