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Cara y Señal #14 Editorial Equipo Cys 14 AMARC 10 / Comunicación Comunitaria AMARC Argentina, anfitriona Plurales singulares Textuales La red manifiesta Lo local en lo global Camisetas amarillas El instante, la instancia, la insistencia Entrevista Carlos Aparicio La red 8 años en 5.500 caracteres La región de las islas unidas Movimientos sociales No cabe en tu moneda / Chile La radio Centinela de sonidos Dispositivos (e) imaginarios Género Desentraña la trama Pueblos originarios La ciudad de donde hemos venido Derecho a la comunicación Una ley contra la ley / Paraguay Contra el control / Panamá Grandes como os desafios / Brasil Incidir y seguir / Bolivia La potencia del pueblo / EEUU Sabías qué? Reunión de representantes / Perú Casa mundial / Canadá Empresa social sustentable / Colombia Foro de economía social / Canadá Jóvenes previniendo el HIV / México | (La red) Conferencia caribeña de AMARC / Haití La región de las islas unidas Haití, Jamaica, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Guyana, Dominica y Guadalupe fueron parte de la Conferencia caribeña de AMARC. En ese encuentro, se unieron en una búsqueda común: discutir el rol de sus emisoras y centros de producción comunitarios en un contexto castigado por las consecuencias de la crisis climática, pero también por situaciones económicas y sanitarias asfixiantes. Por Alejandro Linares* El propio escenario de la Conferencia caribeña de Comunicación de AMARC fue un llamado a la acción. Los campamentos de refugiados en distintos puntos de Puerto Príncipe, los escombros de derrumbes olvidados en las calles, improvisados transportes públicos que convivían con las lujosas camionetas de fundaciones y organismos internacionales, eran las postales que rodeaban al encuentro de radios comunitarias a principios de mayo. La crítica situación social, económica y política de Haití se colocó rápidamente como el centro de preocupación durante las conversaciones de la Conferencia. Como consecuencia de las evaluaciones, en la declaración final las radios comunitarias caribeñas exigieron transparencia en la recuperación de este país tras el terremoto del 12 de enero de 2010. Allí advirtieron que «la situación del pueblo haitiano sigue siendo extremadamente difícil» y pidieron revisar con atención «las políticas de cooperación internacional y el rol de la Comisión por la reconstrucción». Más de 630.000 personas todavía vivían en campamentos de refugiados en Haití en agosto de 2011. Así lo confirmó una investigación presentada en septiembre por Haití Grassroots Watch, una iniciativa de la Sociedad de Animación de la Comunicación Social (SAKS), la Red de Mujeres Radialistas Comunitarias (REFRAKA) y la Asociación de Medios Comunitarios de Haití (AMEKA) -organizadoras de la Conferencia-, junto a AlterPresse. En acalorados y calurosos debates, las y los representantes de las emisoras afirmaron que la realidad haitiana responde también «a la imposición de políticas neoliberales por parte de instituciones financieras como la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial». El citado informe agrega que al menos 6.160 personas murieron de cólera en Haití y otras 426.000 fueron contagiadas luego de la reaparición del virus en la isla y su propagación desde un campamento nepalí de la Misión de Estabilización de la Naciones Unidas (Minustah). Un estudio realizado en marzo por las agencias humanitarias señaló que apenas 18% de los campamentos contaba con instalaciones para lavarse las manos y 29% tenía un sistema de acopio y recolección de basura. No sorprende que la organización Médicos Sin Fronteras señalara en octubre que la epidemia continúa fuera de control. La Conferencia caribeña sirvió, entre otras cosas, para que las mismas emisoras pongan en valor su rol en la prevención del cólera y otras enfermedades y en la organización de las poblaciones -sobre todo las comunidades rurales- ante eventuales ciclones o huracanes. Todos los presentes coincidieron en que la radio es un medio central en esta región, y especialmente en Haití: permite difundir campañas que llegan a todos los sectores y entrega información en forma rápida cuando las complicaciones climáticas así lo exigen. La penetración de la televisión es escasa en la población haitiana y la radio sigue siendo el principal espacio mediático de difusión del creole, la lengua principal y la única para los sectores más pobres. Por esa razón, están grabadas en ese idioma las producciones que buscan sensibilizar a las audiencias en temas urgentes como los cuidados sanitarios y las demandas sociales y habitacionales de reconstrucción igualitaria. Los informes periódicos que Haití Grassroots Watch provee son una muestra cruda de la realidad haitiana pero también de los resultados del encuentro y trabajo coordinado de comunicadores y comunicadoras comunitarios preocupados por la reconstrucción de la isla. Por eso se señaló como conclusión de la Conferencia que «un sistema de medios independiente y radios comunitarias son necesarios para garantizar una reconstrucción incluyente, participativa y con perspectiva de genero» y fue contundente la demanda a las autoridades de los países caribeños de «una política pública que legisle en favor de las radios comunitarias como actores sociales del desarrollo democrático». El senador Melius Hypolite, de la Plataforma Alternativa de Haití, asintió cuando se manifestó esta demanda porque, dijo, «AMARC y las asociaciones no necesitan convencerme de la importancia de una legislación que permita seguir viviendo a las emisoras». Momentos antes, la entonces ministra de Cultura y Comunicación haitiana, Marie- Laurence Lasségue, reconoció también la labor de las radios comunitarias en el trabajo junto a las poblaciones. Poco después de las palabras de la funcionaria, en una mesa de trabajo se argumentaba que poco valían los reconocimientos discursivos desde el Estado, dado que «las radios comunitarias pueden cumplir su labor sólo si existen leyes que le permitan existir en igualdad de condiciones». Después de dos días de talleres, evaluaciones y proyecciones, una certeza inspiraba la práctica: pese a las limitaciones económicas, el escaso reconocimiento estatal y las complicaciones técnicas, la militancia de los y las comunicadoras hacen posible que las radios comunitarias del Caribe sigan trabajando por generar mejores condiciones de vida a sus comunidades. • Notas: *Agencia informativa Púlsar |
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